Baño Turco

El baño turco o hamam es una variante húmeda de una sauna, en la que este calor húmedo se suministra con vapor de agua. ... Pero, en un baño turco es construido históricamente muchos años después del baño romano. Se destaca con su simpleza. Los nobles y esclavos utilizan el mismo baño.

Los baños turcos son la versión otomana de las termas romanas. Son un lugar creado para combinar la limpieza del cuerpo y la relajación, aunque también cumplen una función social y cultural. Etimológicamente, la palabra Hammam (el nombre en árabe) significa "que expulsa calor".

Beneficios:

El calor acelera las funciones metabólicas, aumentando la respiración, la frecuencia cardíaca y estimulando por tanto el sistema nervioso.

Indicado para adolescentes con problemas de acné al limpiar los poros en profundidad. También útil antes del afeitado al suavizar la piel.

Es menos estresante para el organismo que la sauna seca o finlandesa, tiene más efecto de relax, ( aunque al inicio hay que acostumbrarse a la sensación de agobio que produce el respirar aire tan saturado de vapor de agua).

Al igual que la sauna seca se alterna con baños de agua fría y con la peculiaridad que también se suelen introducir sesiones de masaje, de ahí el efecto aún más relajante.


El vapor produce una equilibrada dilatación de los poros, que elimina toxinas e impurezas.

Al dilatarse los poros y entrar el vapor de agua se produce una limpieza de la piel, quedando suave.

Al humidificarse las vías aéreas se produce un efecto expectorante, útil en situaciones de resfriado, tos, sinusitis y otras afecciones del sistema respiratorio.

El sistema cardiorrespiratorio aumenta su capacidad de intercambio de oxígeno y ventilación, produciéndose beneficios en los procesos de recuperación de esfuerzo.

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